PADRES: MENOS ES MÁS O POR QUÉ RESTRINGIR LA COMPRA DE JUGUETES



En plena época de juguetes y más juguetes, recupero la experiencia de Joshua Becker y sus conclusiones sobre el uso y abuso que hacen algunos niños de los juguetes. 
En el portal Becoming Minimalist enumeró algunas razones por las cuales limitar la cantidad de juguetes que entran en casa es bueno a largo plazo. Hoy en día, me da la impresión de que buscamos soluciones a corto plazo, más fáciles o menos exigentes de esfuerzo. Estamos cansados, estamos perdiendo la capacidad de pensar en el largo plazo y a la vez no somos capaces de disfrutar de lo efímero.
Me produjo curiosidad la experiencia de este padre que habla de beneficios concretos: una gran cantidad de juguetes no favorece el desarrollo de la imaginación (menciona el experimento de Strick y Shubert -retirar de una clase infantil todos los juguetes- que derivó en un un derroche de fantasía en el que los niños construyeron sus propios juegos y utilizaron su imaginación para el juego en común); insiste en que la atención también se ve reforzada así como el enfrentarse a retos y descifrarlos creativamente, o las habilidades sociales. Además de todo eso Becker afirma que los niños aprendieron a cuidar mejor de sus cosas, se interesaron más por leer, dibujar o por el conocimiento de las artes. Defiende que progresan en la resolución de problemas encontrando una alta satisfacción personal. Se dio cuenta de que valoraron más el juego exterior y supieron compartir mejor. Termina el artículo de una forma muy divertida y acertada diciendo que no es "anti-juguete", sino "pro-niño", definición a la que me sumo. Dejo un link directo a su opinión y os invito a leerlo:

http://www.becomingminimalist.com/why-fewer-toys-will-actually-benefit-your-kids/

Otra experiencia interesante que quiero recoger es la de Ruth Soukup cuya web "Living Well, Spending Less" contiene un interesante experimento bajo el sugerente título de  "Por qué les quité a mis hijas sus juguetes (y por qué nunca los quisieron recuperar)". Ha estado sujeto a críticas. Tras un castigo sin juguetes Ruth notó que las niñas se concentraban mejor y más fácilmente. Leían más y jugaban más al escondite.
Empezaron a disfrutar más plenamente, sin pasar frenéticamente de un momento a otro sin necesidad de pasar a otra actividad. Fueron más creativas, desarrollaron su empatía. No he leído su experiencia completamente únicamente propongo una reflexión sobre el "mundo juguete". Desde luego me recuerda a algunas veces en las que he pensado que los niños con los que trabajo no reaccionarían bien a tal o cual cosa, equivocándome siempre y reflexionando sobre el por qué de no haberlo hecho antes.
Podéis encontrar su experiencia en :

http://www.livingwellspendingless.com/2012/09/14/why-i-took-all-my-kids-toys-away-why-they-wont-get-them-back/




He publicado estas experiencias después de comprobar yo misma como los niños de mi clase pueden jugar con cualquier cosa, sin nada, divertirse con o sin juguetes. De ver cómo sin un juguete estereotipado parecen jugar más plenamente. Y de que se divierten más al aire libre. Y por esa sensación de estar viviendo un momento en el que parecemos poner parches al crecimiento de los niños. Estamos cansados, estamos perdiendo la capacidad de pensar en el largo plazo y a la vez no somos capaces de disfrutar de lo efímero.

Recuerdo por último la entrevista a Tonucci:

http://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/francesco-tonucci-los-ninos-necesitan-menos-juguetes-y-mas-libertad

¡Buena suerte!

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